25 de mayo de 2025
«Nadie ve la realidad como es, sino como es él»
— Gerardo Schmedling 1
Decía Gerardo Schmedling que el sufrimiento humano nace de una profunda ignorancia espiritual, de la ignorancia sobre cómo realmente funciona la vida, sobre las leyes que rigen nuestra existencia, y sobre la verdadera naturaleza de la realidad.
Según su visión, la realidad que cada ser humano percibe no es la verdadera realidad, sino una ilusión construida por su nivel de conciencia. Y esta ilusión no es un error, sino una escuela.
La realidad —esa palabra que tan firme e inmutable nos parece sonar— es, en efecto, un espejo de nuestra vida en movimiento. Refleja en cada momento lo que hay en nuestro interior —donde haya miedo, el mundo se llenará de amenazas; donde haya amor, el mundo se transformará en templo— y camina junto al tiempo que siempre, irremediablemente, todo lo cambia.
Hay tantas realidades como seres que respiran.
Vivimos en un mundo —no me olvido— donde existe muchas realidades, vivas y patentes que, en ocasiones, trasgreden nuestros supuestos principios o nuestras ideales realidades: como la realidad del mendigo que suplica para subsistir, la del adicto que nada en su profundo infierno, la del presidiario que mira su libertad tras unos barrotes, la del millonario que sueña con más y más dinero desde su dorada piscina en su jardín del Edén. Vivimos en un mundo donde se vive en Chamartín y se vive en una aldea de Burundi —no me olvido—. Es este un planeta llamado Tierra
Y todas y cada una de ellas tienen su verdad porque estas están y se viven.
Vivimos juntos, pero habitamos un mundo distinto.
«Todo se le puede quitar a un hombre, excepto una cosa: la última de las libertades humanas: elegir su actitud en cualquier conjunto dado de circunstancias, elegir su propio camino.»
Viktor Frankl (26 de marzo de 1905 – 2 de septiembre de 1997)
Cada uno vive en su propia realidad, envuelto en una percepción única del mundo tejida con los invisibles hilos de nuestras creencias, heridas y anhelos incumplidos. Lo que para mí pudiera ser es un milagro, para ti puede ser simple rutina. Lo que a mí me hiere, a ti podría dejarte en la indiferencia.
Cada quien vive su propia y tan real vida —que no es ni buena ni mala, ni mejor ni peor, ni más ni menos verdadera que la de otro— simplemente de manera coherente con su momento de aprendizaje.
Desde esta visión, lo que hoy llamamos “realidad” es solo un escenario de enseñanza, una inmensa escuela diseñada por la vida para el aprendizaje y la evolución.
La vida, aseguro, no comete errores. Todo lo que sucede está perfectamente calculado y llega en el momento preciso para permitirnos descubrir lo que aún no comprendemos. Cuando algo nos molesta, cuando algo nos duele, no es la realidad la que está equivocada, somos nosotros quienes no la conseguirnos entender.
«La teoría ofrece mucho, pero apenas nos acerca al secreto del Viejo. Yo, en cualquier caso, estoy convencido de que Él no juega a los dados.»
Albert Einstein (1879 – 1955)
Lo que tú llamas realidad es un reflejo de tu nivel de conciencia. Si deseas transformar tu mundo, comienza por transformarte a ti mismo.

Y aun así, existe una Realidad más profunda. Una Realidad con mayúscula, que no se ve con los ojos físicos ni se escucha con los oídos comunes. Es aquella que se revela en el silencio, en el sueño lúcido, en la presencia, en ese fugaz instante donde el ego, aunque sea por un momento, se disuelve y desvanece quedando solo el Ser.
Visión Transpersonal
Desde este punto de vista, la realidad es un espejo pedagógico. Nos muestra exactamente no lo que deseamos, pero sí aquello que necesitamos ver. Y cuando despertamos, cuando dejamos de culpar al mundo por nuestro dolor, comprendemos que todo —absolutamente todo— es una oportunidad de evolución.
Es entonces cuando el juicio se disuelve. La lucha desaparece. Y emerge una paz que no depende de lo que ocurre afuera, sino de la comprensión profunda de que todo está en orden, incluso lo que aparenta como el infinito caos.
Vivimos dormidos creyendo que lo que vemos es todo lo que hay. Pero comenzar a despertar es el inicio de la sospecha de que hay algo más. Es intuir que detrás de la envolvente apariencia hay un velo. Y detrás del velo, una Universal Verdad.
Esta bitácora nace desde esa mágica sospecha sagrada. Desde esa sed de verdad que no se conforma con lo aparente ni con lo visible. Aquí no encontrarás dogmas, sino preguntas abiertas. No respuestas concluyentes, sino caminos por transitar. Porque el despertar no es llegar a un destino, sino comenzar un tránsito a través de un mundo desde los nuevos ojos que nos entrega el corazón.
¿Y tú? ¿Estás dispuesto a cuestionar tu realidad para descubrir lo que se oculta tras ella?
Una invitación final
Quizás ha llegado el momento de dejar de pelear con la realidad, de dejar de decirle a la vida cómo debería ser. Quizá sea ya la hora de comenzar a escuchar lo que la vida quiere enseñarnos.
Porque en esa rendición no hay derrota. Hay revelación. Hay despertar.


- Gerardo Schmedling Torres. Pensador y pedagogo colombiano reconocido por su enfoque en el desarroll de la conciencia y la transformación interior. Es especialmente conocido por haber fundado la «Escuela de Magia del Amor», un sistema educativo que busca guiar a las persons hacia una vida más plena y consciente. (Podcast Breve Biografía) ↩︎

Pedro Atienza
«Porque quizá —como tú, como yo— hay muchos que no buscan teorías, sino una manera más humana, más honda y verdadera de estar en el mundo. Y tal vez, solo tal vez, al aprender a sentir de verdad, comencemos a recordar quiénes somos.»
Inteligencia del Alma
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Pedro Atienza
@pedroatienza.ie

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